Estaba experimentando una vez más algo que desde hacía un par de semanas se estaba haciendo común; una alta en su estado de ánimo. Lo que también era bastante común era el hecho de que esas altas no se reflejasen en absoluto en la productividad de Alana. Aunque, por supuesto, era posible que se tratara solamente de otro más de sus infructuosos intentos de engañarse a sí misma. “Soy feliz. Soy muy feliz”.
Escrito un miércoles 8 de diciembre como a eso de las 11:30 am